La primavera, el otoño y el verano son épocas ideales para visitar el Valle del Jerte.

En primavera destaca el espectáculo natural que ofrecen los cerezos en flor y convierten el lugar, durante unos días, en uno de los parajes naturales más bellos del territorio español, cubierto por un impresionante velo blanco.

En otoño, los miles de cerezos adquieren tonalidades rojizas y el paisaje se enrojece con las tonalidades del fuego.

En verano, un relajante baño en las piscinas naturales del río, después de una recuperadora siesta y tomar un refresco, además de un sin fín de planes veraniegos que podemos organizar dadas las temperaturas agradables de nuestros pueblos.

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